Todo lo que debes saber sobre tu hígado

16/03/2023
Terapia Metabólica

El ser humano, a través de su alimentación, de sus hábitos en general, va acumulando tóxicos en su organismo. Todas las enfermedades crónicas están ocasionadas por 2 factores preponderantes: acumulación de toxinas y déficit nutricional.

Las toxinas entran (a grandes rasgos) por medio de 2 sistemas:  respiratorio o digestivo. Nos centraremos en los efectos sobre la salud derivados de la ingestión de alimentos (sistema digestivo).

El hígado es el 2º órgano más grande del cuerpo, luego de la piel, y realiza más de 500 acciones, por ejemplo, eliminación de toxinas, formación de bilis, metabolizar y formar diferentes hormonas, como ser la T4 y T3; produce proteínas como la “Albúmina”, que sirve cómo reservorio de energía, entre muchas otras funciones.

Cuando ingerimos un alimento que contiene tóxicos, luego de ser digerido en nuestro estómago, parte del mismo es absorbido por la mucosa intestinal (intestino delgado), con posibilidades de ser reabsorbido en intestino grueso, alterando nuestra flora intestinal y produciendo a largo plazo un deterioro de la mucosa del colon, dando lugar a muchas enfermedades.

A estas alturas del presente artículo, cabe destacar la importancia de utilizar algún sistema de limpieza del tracto intestinal. En nuestra experiencia, no hemos encontrado mejor maniobra terapéutica que la “limpieza profunda del intestino”, conocida en el universo del YOGA como SHANK PRAK SHALANA (ejercicio que consiste, básicamente, en ingerir agua salada a una temperatura de 36º, 37 º y realizar una serie de ejercicios muy simples. Esto activa de forma muy fuerte el tránsito intestinal y libera de suciedad indeseada. Si lo deseas, puedes ver nuestro video al respecto con todos los detalles y cuidados necesarios. Si quieres más información puedes ver nuestros videos al respecto.

Si decides practicar éste u otro ejercicio de limpieza de colon, te recomendamos que tengas en cuenta una correcta repoblación de microbiota a través de pre y pro bióticos.

Hay que tener en cuenta que nuestro cuerpo está diseñado para metabolizar nutrientes, pero no para procesar toxinas. Éstas, se acumulan en el organismo hasta que comienzan a dar problemas.

Hígado Graso

El hígado graso es una acumulación anómala de ciertas grasas (triglicéridos) en el interior de las células hepáticas. Las personas con hígado graso pueden sentirse cansadas o tener malestar abdominal leve, pero por lo demás no tener síntomas.

Un dato sorprendente es que un 25% de la población que vive en occidente, tiene hígado graso y no lo sabe.

Nuestro Hígado metaboliza primero con los carbohidratos, de los cuales extrae energía más rápidamente, luego las grasas y por último las proteínas.

Desintoxicar el hígado, en realidad es un concepto popular, pues en el hígado no se acumulan los tóxicos, lo que ocurre es que en él existen unas células que se llaman hepatocitos que contienen una serie de enzimas que se van a encargar de realizar todas sus funciones, principalmente la de desintoxicar nuestra sangre. Existen alimentos y hábitos que hacen que estas enzimas funcionen adecuadamente, por lo tanto, ayudando a la función de desintoxicación del hígado, (no desintoxicamos el hígado, ayudamos a que pueda realizar su función correctamente).

Limpiar el hígado, es otro concepto popular, pues se refiere a disminuir la grasa que está en él, una grasa que no debería existir allí, cómo el famoso hígado graso (esteatosis hepática). Cómo dijimos anteriormente el hígado es uno de los órganos que más sufre nuestro estilo de vida y en general se ve sobrecargado y en ese momento ocurre el daño, cuando esas células se dañan, se puede ir acumulando grasa y llevar al hígado graso y esto puede llevar a hepatitis, que es un daño más intenso. A su vez, cuando el daño persiste, es intenso y se lo provoca de manera repetitiva, puede llevar a la cirrosis y la insuficiencia hepática.

Información importante

A la fecha existen estudios científicos que confirman la hepatoxicidad de ciertas droga (fármacos), como ser el Aminophen (APAP), sustancia que se encuentra en medicamentos de venta libre como Paracetamol, Ibuprofeno, Tylenol, Dayquil, Feverall. Tener mucho cuidado con el consumo de fármacos.

En el estudio Aminophen Hepatotoxicity, de la Dra. Anne M. Larson, destaca: “El acetaminofén es un agente analgésico y antipirético de uso común. Es seguro cuando se toma en dosis terapéuticas; sin embargo, la sobredosis puede provocar una hepatotoxicidad grave e incluso mortal. Los eventos metabólicos y bioquímicos iniciales que conducen a la toxicidad han sido bien descritos, pero se desconoce el mecanismo preciso de daño y muerte celular.”

Síntomas que pueden estar asociados a disfunción hepática.

Migrañas y cefaleas, especialmente del lado derecho. Alteraciones tensionales de los músculos del lado derecho. Dolores del hombro derecho. Fatiga crónica, dolor abdominal, problemas de digestión, más que nada cuando se consumen grasas, pues un hígado sobrecargado produce menos bilis y así dificulta la digestión y absorción de grasas esenciales (como Omega 3) y de vitaminas liposolubles como: Vit. A D, E y K. En casos avanzados y cuando el hígado no está funcionando bien, puede observarse Ictericia, la piel se torna más amarillenta, la orina más oscura, se comienzan a formar hematomas en nuestro cuerpo, por alteraciones en la coagulación. Puede observarse alteraciones en la personalidad (irritabilidad), alteraciones en el sueño, retención de líquidos, se puede adelgazar sin motivos aparentes, aparecer alteraciones hormonales, aumento del Estrógeno tanto en el hombre, como en la mujer (Hormona sexual que interviene en la aparición de los caracteres sexuales secundarios femeninos).

Tips para tener un hígado saludable.

Evitar alimentos ricos en fructosa, especialmente, porque tiene un mecanismo de metabolización mucho más complejo que cualquier otro azúcar, si se acumula genera hígado graso. Hoy muchos productos industrializados contienen jarabe de fructosa, de muy elevado índice glucémico.

Aumentar la ingesta de crucíferas que brindan materia prima para generar sustancias (enzimas) que ayudan al hígado a eliminar toxinas. Además, tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, especialmente sus brotes. El secreto está en que debes consumirlos de manera cruda, en ensaladas (si tienes problemas de digestión o el consumo te genera distención abdominal, puedes optar por suplementos).  Brócoli, coliflor, col, acelga, espinaca, verduras de hojas verdes, coles de Bruselas (no pierden sus propiedades al cocinarlas suavemente), mostaza de buena calidad (usándola cómo condimento).

Consumir alimentos ricos en Metionina y Colina: estudios científicos en ratones, observaron que dietas bajas en metionina o colina favorecen la acumulación de toxinas en el hígado y así producir hígado graso. La Metionina es un ácido graso clave para formar una sustancia que más ayuda a eliminar toxinas de tu organismo y la Colina es una nutriente de la familia de las Vitaminas B que ayuda a liberar las grasas de tus diferentes vísceras, incluido el hígado (la grasa visceral es mucho más peligrosa que la grasa cutánea).  Huevos, hígado, riñón, ajo (crudo, se recomienda 1 por día), quinoa, almendras, crucíferas, salmón, espirulina, nueces de Brasil.

Cúrcuma (tener en cuenta las variedades de cúrcuma y su posible incidencia en la tensión arterial) + pimienta negra: para que pueda absorberse la curcumina (antiinflamatoria y antioxidante) que ayuda a reparar lesiones del hígado, incluso a revertir cicatrices en el mismo. Incluso mejora la función mitocondrial.

Aceite de oliva virgen extra: hay estudios que indican que consumir una cucharada por día crudo en ensaladas ayudan a mejorar la función hepática incluso a reducir el hígado graso.

Remolacha: cruda rallada en ensaladas, ayuda a que el hígado se regenere y también a reducir la inflamación hepática.

Bajar la ingesta de Hidratos de carbono + Ayuno intermitente: esto genera que nuestro cuerpo, luego de consumir cómo fuente de energía la glucosa, cambie de ruta metabólica y genere energía a partir de la grasa visceral que puede haber en nuestro hígado y en otros órganos.

Ejercicio adecuado: es vital para equilibrar nuestro organismo y sus funciones. El ejercicio es medicina.

Suplementos y limpiezas que ayudan:

Glutatión (600mg): está involucrada en la capacidad de eliminación de toxinas, junto a la molécula del citocromo P450, por lo tanto, al consumirla como suplemento aumenta la capacidad de eliminación de toxinas. Además, nos ayuda a la eliminación de metales pesados. Es el antioxidante principal para el hígado.

N-Acetilcisteína: aminoácido natural que provee la materia prima para el hígado construya su glutatión.

Ácido Alfa lipoico: uno de los antioxidantes más fuertes (/mucho más que la Vit C que funciona en medio acuoso), es el único que funciona tanto en medio graso (o lipídico), como en acuoso. Se utiliza para revertir daños hepáticos y renales.

Sylimarina: que se encuentra en gran cantidad en las semillas de cardo mariano, aumenta la síntesis de proteínas en el hígado a través de la estimulación de la polimerasa I y la transcripción del RNAr, lo que resulta en un aumento en la producción de nuevas células hepáticas para reemplazar las dañadas por hepatotoxinas.

Desmodium: es una de las plantas más destacadas y recomendables para los problemas del hígado. Los parámetros como las transaminasas y la bilirrubina se recuperan mucho más rápidos si se toma el Desmodium. Más información en nuestro artículo “Desmodium: Pretector y Regenerador Hepático”.

Alcachofera: Es hepatoprotectora, colagoga (aumenta la síntesis de bilis por la vesícula), diurética, eupéptica (ayuda a la digestión), colerética (aumenta la síntesis de bilis por el hígado) reduce el colesterol y la glucosa en la sangre. Se usa para infecciones hepáticas y cálculos biliares. Puedes saber más de ella en nuestro artículo “Alcachofera: Un aliado para la función hepática”.

Omega 3: Los ácidos grasos omega 3, son una clase de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA), que son un tipo de grasas saludables, al igual que las grasas monoinsaturadas. Dentro de la clasificación de las grasas omega 3, existen 3 tipos principales y más estudiados: el ácido alfalinolénico (ALA), ácido eicosaepentanoico (EPA), y el ácido docosahexaenoico (DHA). En la actualidad, estudios científicos han determinado que los ácidos grasos omega 3 (específicamente EPA y DHA), pueden contribuir a la prevención o al control del hígado graso, a través, de los siguientes mecanismos:

*Inducción de la oxidación de ácidos grasos: Estudios han demostrado, que el omega 3 puede mejorar la resistencia a la insulina, e inducir a una mayor oxidación de ácidos grasos (pérdida de grasa).

*Reducción de la lipogénesis de novo:  La lipogénesis de novo, es una vía metabólica en la que, a partir del exceso de los carbohidratos ingeridos en la dieta, se sintetiza grasa, y esta puede adherirse al hígado. El omega 3, puede reducir esta vía metabólica.

*Reducción de infiltración de grasa en el hígado: Ya que, el omega 3 contribuye a una mayor oxidación de grasa, y a una menor producción de la misma, reduce también el riesgo de que la grasa pueda infiltrarse en las células del hígado (hígado graso).

*Reducen la inflamación: Recordemos que la enfermedad del hígado graso es una enfermedad inflamatoria, por lo tanto, los ácidos graso omega 3, pueden reducir marcadores de inflamación en nuestro cuerpo, contribuyendo al control de la enfermedad, evitando complicaciones.

*Modulan la microbiota intestinal: El omega 3 puede mejorar la disbiosis (desequilibrio de la microbiota intestinal), ya que promueve que la microbiota tenga bacterias beneficiosas para el organismo, como los Lactobacillus, y reduce a los Bacteroidetes, que son microorganismos relacionados con el sobrepeso, la obesidad, y complicaciones del hígado graso.

Vitamina C: es un antioxidante, suministra electrones al organismo y hacen que no se oxide tan rápido (la oxidación genera destrucción celular). Los jugos verdes son antioxidantes.

Limpieza Profunda de Hígado y Vesícula Biliar, según Andreas Moritz

La limpieza de hígado y la vesícula tiene una larga tradición en la medicina natural. Todas las culturas antiguas eran conscientes de la importancia de un hígado saludable. Andreas Moritz estudió, debido a que padecía de una serie de enfermedades, métodos de limpieza del hígado en diversas tradiciones y culturas, mejorándolos con mucho éxito. Esta limpieza requiere 6 días de prepararación, seguidos de una fase de excreción de 16-20 horas. Se recomienda limpiar en luna menguante para llevar a cabo la excreción en luna nueva.

Durante seis días se consumirá un litro de jugo de manzana verde diario. En la tarde del sexto día, la persona que ayuna debe tomar dos vasos de agua con sal de Epsom. Antes de dormir se tomará un zumo de pomelo recién exprimido con aceite de oliva. Al día siguiente, se toman otras dos porciones de sales de Epsom. Es aconsejable repetir el tratamiento al menos seis veces al ano con un intervalo de cuatro semanas. El zumo de manzana puede ser sustituido con ácido málico.

La experiencia demuestra que después del tratamiento se tiene una sensación de ligereza, de aumento de energía y vitalidad. Moritz recomienda antes y después de la limpieza hepática una limpieza de colon para eliminar piedras que quedan haberse estancado en los pliegues intestinales.

Para esta limpieza según Moritz necesitará lo siguiente:

1) 6 litros jugo de manzana orgánica.
2) 4 cucharadas de sales de Epsom disueltos en ¾ litro de agua.
3) 120 ml de aceite de oliva virgen prensado en frío.
4) Pomelos frescos, suficiente para llenar un vaso 2/3. Otra opción es limón o naranja recién exprimidos.
5) 1 recipiente sellable.

Noche antes del período de preparación, realizar un enema con el fin de ir vaciando el intestino.

Período de preparación:
1 litro de zumo de manzana al día durante la duración de 6 días. El ácido málico en el jugo de manzana ablanda los cálculos biliares y facilita su paso a través de los conductos biliares. Deben evitarse alimentos fríos durante todo el tiempo de preparación, así como durante la limpieza del hígado per se. Además, evitar todos los alimentos de origen animal, productos lácteos, alimentos fritos, alcohol o comida suntuosa, medicamentos que no sean absolutamente necesarios y suplementos dietéticos. Después de las 19 horas no se debe cenar.

En el 6º día todavía se puede comer un desayuno ligero. Para el almuerzo, comer verduras hervidas o al vapor con arroz basmati, sazonadas con sal marina sin refinar. Es muy importante que no tome proteínas o productos de origen animal. A partir de las 14 horas no se puede comer. Sólo beber agua o té.

Fase Principal: Limpieza de Hígado y Excreción
Disolver 4 cucharadas de sales de Epsom en 720 ml de agua, para beber en cuatro porciones (180 ml por vaso).

Entre 18-20hs. serán bebidas las dos primeras porciones de sal con agua.
21:30hs. No ha defecado? Realice un enema.
21.45hs. Exprimir la toronja fresca o, si así lo desea, 1 naranja y 1 limón; el jugo se coloca en un recipiente sellable de vidrio. Agregar 120 ml de aceite de oliva. Agitarlo hasta que la solución este acuosa.
22:00hs. De pie junto a su cama (no se siente!) beber la solución rápidamente, idealmente todo a la vez. En todo caso en no más de 5 minutos. Acuéstese con el tórax elevado (use 1 o 2 almohadas), o como alternativa, acuéstese del lado derecho y coloque las rodillas hacia su cabeza. Mantenerse en esta posición durante al menos 20 minutos, absolutamente tranquilos. Dirigir la atención a su hígado.
6:00hs. Al día siguiente (día 7), beba la tercera parte de las sales de Epsom disueltas. Se recomienda gimnasia o yoga. Si está fatigado, duerma.
8:00hs. Beba la última porción de las sales de Epsom.
10hs. Beba zumo de fruta recién exprimido. Media hora más tarde se puede comer una o dos piezas de fruta fresca. Una hora más tarde puede comer una comida ligera.
Normalmente tendrá lugar una eliminación indolora de las piedras y toxinas. La mayoría de los cálculos biliares son de color verde guisante y nadan en el inodoro, ya que contienen bilis.

Posibles efectos adversos de la limpieza de hígado según Moritz:

– Distensión y / o diarrea durante los primeros días en individuos susceptibles.
– Náuseas o vómitos en el día de la limpieza del hígado o al día siguiente a causa de una eliminación fuerte y rápida de cálculos biliares y toxinas del hígado y la vesícula biliar.
– Dolor de cabeza debido a la desintoxicación o si las instrucciones no se siguen.

Contraindicaciones: Enfermedades agudas, estreñimiento severo (en estos casos realice con anterioridad múltiples hidroterapias de colon). No debe tomar zumo de manzana si padece de diabetes, niveles bajos de azúcar en la sangre, infecciones por hongos (Cándidas), cáncer y úlceras. En estos casos, el zumo de manzana puede ser sustituido con ácido málico en forma de cápsula (1500-2000 mg de ácido málico en lugar de jugo de manzana). Beber en 2 vasos de agua tibia en pequeñas porciones a lo largo del día.

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“El contenido del presente artículo no sustituirá en ningún caso la apropiada asistencia médica, legal, financiera o psicológica. Así mismo, se limita a divulgar información y opiniones de otras personas o entidades y no se hace responsable en ningún caso de la exactitud, veracidad o del mal uso que se pueda hacer de esa información o, en su caso, del resultado derivado de ésta.”

Martín Rossi

Naturoterapeuta-Acupuntor-Investigador

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