Este es un fenómeno complejo que responde a una combinación de incentivos económicos, sesgos psicológicos y la propia estructura de las redes sociales. Aunque la salud está profundamente condicionada por los determinantes sociales (acceso a alimentos frescos, horarios laborales, nivel adquisitivo, urbanismo o estrés crónico por precariedad), el discurso de los creadores de contenido suele omitirlos por varias razones clave.
El mito de la «Responsabilidad Individual»
La industria del bienestar (wellness) se construye sobre la idea de que el cuerpo es un proyecto personal que se puede «optimizar».
- Narrativa de control: Es mucho más sencillo (y vendible) decir «tú tienes el poder de cambiar si te esfuerzas» que admitir que el entorno socioeconómico limita drásticamente las opciones de una persona.
- Sesgo de supervivencia: Muchos influencers han logrado sus resultados partiendo de una posición social de privilegio (tiempo libre, dinero para suplementos, apoyo económico, acceso a la cultura, etc.). Al generalizar su experiencia, asumen que el único obstáculo para los demás es la falta de voluntad.
Monetización y Modelo de Negocio
Los influencers suelen ser, en esencia, marcas comerciales.
- Venta de soluciones rápidas: Es fácil vender un curso de nutrición, un suplemento o una rutina de ejercicios. Es imposible vender una solución a la gentrificación (proceso de renovación urbana en el que un barrio popular o deteriorado atrae inversiones y nuevos residentes de mayor poder adquisitivo, provocando el aumento del costo de vida y el desplazamiento forzoso de los habitantes originales, quienes no pueden costear los nuevos precios de vivienda y servicios) o a la precariedad laboral.
- Aversión al conflicto: Abordar factores políticos puede polarizar a la audiencia y ahuyentar a patrocinadores o marcas que buscan un perfil «blanco» y aspiracional, no uno que cuestione el sistema productivo.
La arquitectura de las plataformas.
El formato de redes sociales como Instagram o TikTok no favorece la complejidad.
- Simplificación del mensaje: Los algoritmos premian los mensajes directos y reduccionistas («come esto», «haz este ejercicio»). Un análisis sistémico sobre cómo el código postal influye en la esperanza de vida no encaja bien en un video de 30 segundos.
- Estética vs. Realidad: Se prioriza lo visual. Un plato saludable perfectamente fotografiado es contenido atractivo; una crítica sobre los desiertos alimentarios en barrios obreros (Los desiertos alimentarios son zonas urbanas o rurales, generalmente de bajos ingresos, donde los residentes tienen un acceso muy limitado o nulo a alimentos frescos, saludables y asequibles (frutas, verduras). En estos lugares predominan los alimentos procesados y las comidas rápidas, dificultando una dieta equilibrada), es mucho más difícil de «estetizar».
Falta de formación transdisciplinar.
Muchos divulgadores de salud vienen de áreas técnicas (nutrición, entrenamiento personal, medicina, empresa e inversión).
- Visión de túnel: A menudo carecen de herramientas en sociología o economía política para integrar esos factores en su discurso. Se limitan a que sus proyectos “funcionen” y “moneticen”, de manera humana, respetuosa y sin meterse en muchos problemas.
El «Sesgo de Optimización».
Las cuestiones políticas no se solucionan «hackeando» el cuerpo, sino mediante cambios colectivos y legislativos. Para una audiencia que busca soluciones inmediatas para su malestar, el análisis estructural puede resultar frustrante o percibirse como una «excusa», lo que reduce el engagement.
En resumen, el sistema de incentivos actual premia la patologización del individuo y castiga el análisis del entorno, convirtiendo la salud en un producto de consumo más que en un derecho condicionado por la estructura social.
El Gradiente Social de la Salud
Sir Michael Marmot (epidemiólogo y profesor británico, referente mundial en el estudio de las desigualdades sociales en salud)demostró que la salud no es una cuestión de «ricos contra pobres», sino un gradiente. A medida que se desciende en la jerarquía social, la salud empeora de forma escalonada.
En la pantalla se suele tratar la audiencia como una masa uniforme que solo necesita «voluntad». Marmot explica que el metabolismo de una persona está condicionado por su posición en la pirámide; el estrés biológico de estar en un peldaño inferior altera el sistema endocrino de forma que «comer bien» no tiene el mismo impacto que en alguien situado arriba. Tener o no tener casa propia, tener o no tener conocimientos “reales” sobre nutrición, estar en situación de precariedad laboral no da igual, no se soluciona con disciplina y voluntad.
El Síndrome del Estatus y el Cortisol
Uno de los grandes aportes de Marmot es el papel del estrés psicosocial. Las personas con menor estatus tienen menos control sobre sus vidas, lo que genera una respuesta de estrés crónica.
Mientras los infinitos expertos en salud y motivación personal recomiendan «meditar» o «reducir el cortisol» con suplementos, y técnicas de higiene del sueño, se deja de lado que, el cortisol alto es una respuesta racional a la precariedad y a la falta de autonomía laboral. No se soluciona con respiraciones, sino con seguridad económica y derechos.
«Causas de las causas»
Detrás de un hábito (como fumar o comer ultraprocesados) hay una causa estructural.
Se ataca el hábito, mientras que la causa permanece ausente (por qué esa persona no tiene acceso a comida real o por qué su único alivio dopaminérgico al final de una jornada agotadora es la comida barata y densa en energía o la ingesta de alcohol para anestesiar la realidad personal).
Si no abordamos la «causa de la causa» (la pobreza, el urbanismo, el tiempo), cualquier consejo sobre el metabolismo es solo un parche temporal.
El Control sobre el Destino
La autonomía es el predictor de salud más potente. Quien tiene control sobre su horario y su trabajo vive más y mejor.
Vender el concepto de «libertad financiera» y el «ser tu propio jefe» como la solución definitiva, es ignorar que la mayoría de la población trabaja en estructuras rígidas y jerárquicas, consejos que se vuelven irrelevantes o, peor aún, generan un sentimiento de culpa en el seguidor que no puede cumplirlos.
La justicia social es la medicina más potente para el metabolismo. Lo que vemos en redes es, a menudo, una simplificación que ignora que un cuerpo sano depende más de un contrato laboral digno que de un batido de proteínas o una ducha de agua fría.
El concepto de des-empoderamiento en el contexto de la salud.
La salud no es solo biología o psicología o ambas, es capacidad de acción.
La falta de control sobre las circunstancias de tu propia vida genera una respuesta de estrés biológico que destruye no solo tu condición de salud, sino tu relación social. Esta carencia de “poder” de gobierno sobre tu propia realidad tiene metidas sus raíces en lo más profundo de tu historia. Existen factores que operan en las sombras de tus decisiones del pasado y que no permiten un desarrollo, un avance positivo en lo que haces, en la forma en la que vives y ayudas a vivir a tus seres queridos, pero este tema lo desarrollaré en otro artículo.
El estrés del «Estatus Relativo».
No importa cuánto ganes en términos absolutos, sino dónde estás en la jerarquía.
El cuerpo humano está diseñado para detectar su posición en la pirámide social. Estar en la parte baja o sentirte «invisible» (como un trabajador remoto que nadie ve) activa el eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal) de forma permanente.
Lo ante dicho se traduce y se comprende perfectamente si interiorizamos mínimamente en el sistema nervioso humano y en los conceptos de “simpaticotonía” y “para simpaticotonía”. Vamos a ello.
SIMPATICOTONÍA Y PARASIMPATICOTONÍA.
Para entender estos conceptos, imagina que tu cuerpo tiene un sistema de gestión automática (el Sistema Nervioso Autónomo) que funciona como el acelerador y el freno de un coche.
Dependiendo de lo que ocurra a tu alrededor, este sistema «clava» el pie en un pedal o en el otro. Cuando uno de esos pedales se queda presionado de forma constante, hablamos de simpaticotonía o para simpaticotonía.
Simpaticotonía (El acelerador de emergencia).
Es el estado en el que predomina el Sistema Nervioso Simpático. Es la respuesta de «lucha o huida».
Definición: Es una situación de alerta constante. El cuerpo interpreta que hay un peligro (un león, un jefe gritando o un correo electrónico urgente a las 11 de la noche) y moviliza toda la energía para sobrevivir.
Qué ocurre en tu cuerpo:
- El corazón late más rápido y la presión arterial sube.
- Las pupilas se dilatan para ver mejor el «peligro».
- Se detiene la digestión y la reparación celular (el cuerpo no gasta energía en digerir si cree que va a morir).
- Aumenta el cortisol y la glucosa en sangre.
En lenguaje accesible: Es estar «en modo guerra» o con los nervios de punta permanentemente.
Para simpaticotonía (El Freno y la Reparación).
Es el estado en el que predomina el Sistema Nervioso Parasimpático. Es la respuesta de «descanso y digestión».
Definición: Es el estado de calma, ahorro de energía y recuperación. Es cuando el cuerpo aprovecha para limpiar toxinas, reparar tejidos y fortalecer el sistema inmune.
Qué ocurre en tu cuerpo:
El ritmo cardíaco baja y la respiración se vuelve profunda.
Se activa la saliva y los movimientos intestinales (la digestión funciona a pleno rendimiento).
El cuerpo se dedica a funciones de mantenimiento a largo plazo.
En lenguaje accesible: Es estar «en modo zen» o de recuperación total.
Muy bien, ahora que tenemos una noción mínima de estos importantes conceptos, podemos decir lo siguiente:
- No se vive igual en continuo estrés (personal, familiar y social) que si tenemos herramientas sociales que nos brinden contención y apoyo en la resolución de los problemas de base, en aquellas cuestiones que nos superan.
- ¿Por qué el sistema sanitario “nos trata”, de este tratamiento muchas veces surge la recuperación de la “salud” y luego nos devuelve a las mismas condiciones de “estrés social” que han producido la enfermedad/desequilibrio?
La «Causa de la causa»
Si alguien come mal, la pregunta no es «¿por qué no tiene voluntad?», sino «¿qué causas estructurales le llevan a comer así?».
El problema no es tu falta de disciplina, es la fatiga sistémica impuesta por un modelo laboral social de explotación del hombre/mujer por el hombre/mujer.
La «Paradoja de la Elección» en la Salud
No es justo que se hable de «estilos de vida» como si fueran elecciones libres. Para que haya elección, debe haber condiciones que la permitan.
¿Puedes elegir comer sano, si tu empresa no te paga en término y llegas a fin de mes justo? ¿Puedes elegir moverte si tu ciudad está diseñada para coches y tu casa es tu oficina? La salud es una cuestión política, no un catálogo de compras.
Lo suyo sería: “Menos fármacos y más justicia social”.
La única forma de arreglar el metabolismo de una nación es intervenir en «las condiciones en las que la gente nace, crece, vive, trabaja y envejece».
PROPUESTAS.
Asegurar un nivel de vida saludable para todos.
Ingreso Mínimo Vital acorde a los desafíos que se enfrentan en el rango de jerarquía social de cada sector.
Crear empleos justos y buen trabajo para todos.
- Autonomía y Control: Las empresas deben devolver al trabajador el control sobre sus tareas y horarios.
- Protección contra la inseguridad: El trabajo precario o «a demanda» es veneno biológico.
- El teletrabajo debe estar regulado para que no sea una «extensión de la jornada». La desconexión digital no es un lujo, es una necesidad fisiológica para reducir el estrés oxidativo.
«Dar a cada niño el mejor comienzo posible»
Las desigualdades en el metabolismo y la salud se programan antes de los 5 años. Si un niño vive en un entorno estresante, su sistema endocrino se calibra para la obesidad y la enfermedad en la edad adulta.
Menos culpar al adulto de su sobrepeso y más asegurar que las familias tengan tiempo y recursos para criar sin estrés y con información fiable sobre nutrición infantil, nada de pirámides nutricionales al servicio de la industria alimentaria.
Desarrollar comunidades y lugares saludables y sostenibles.
Si vives en un «desierto alimentario» (donde solo hay gasolineras y comida barata) o en un lugar sin parques, tu metabolismo fracasará.
El teletrabajo nos encierra en casas que a veces no tienen ni luz natural ni espacio para moverse. Necesitamos un urbanismo que nos saque de la silla.
Fortalecer el papel y el impacto de la prevención de enfermedades.
Pero no la prevención de «hacerse un chequeo», sino de actuar sobre los factores sociales.
El sistema de salud no debe solo curar, sino presionar políticamente para que las causas de la enfermedad (pobreza, mala vivienda) desaparezcan.
Educación y aprendizaje permanente.
La educación da capacidad de control. Una población formada es una población que puede navegar mejor el sistema y exigir sus derechos.
Recuerda:
«¿Para qué tratar a la gente y luego devolverla a las mismas condiciones que la enfermaron?».
Todo lo que has leído en este artículo, no tiene pretensión política ni se ubica más al a derecha o más a la izquierda de las ideologías. Lo que he escrito aquí, la información recopilada intenta con mayor o menor acierto acercarse al ser y su problemática social. Intenta quitar la angustia de la “culpa individual” por estar enfermo. Intenta abrazar a cada persona que sufre en soledad y sigue luchando.
Martín Rossi.
6 respuestas
Excelente artículo!!!
Gracias!
¡Exelente artículo!
Gracias Daniela!! UN abrazo!
Estoy completamente de acuerdo con tu planteamiento, la problemática social en términos de salud está claramente planteada y arroja luz para discernir en que parámetros incidir para poder abordar las situaciones de desigualdad, no solo en el aspecto alimentario.
Ojalá este mensaje llegue a oídos de aquellos que están posición de aplicar los cambios sociales y legislativos necesarios, para que lo expuesto en este artículo se convierte en realidad
gracias por escribirnos Mariola, un abrazo.