Consciencia de Muerte-Palabras del maestro Claudio Naranjo

02/01/2023
Terapia Metabólica

…” No sé si la gente se da cuenta que se va a morir. Todos nos vamos a morir bastante pronto, en mi caso, una década o dos, quizá mucho menos. No sólo vamos a morir nosotros, sino que toda la gente que conocemos se va a morir. Es una verdad.

¿Cómo es que vivimos como si no nos importara? ¿Es que lo sabemos, o sólo lo sabemos intelectualmente? Quizá no lo sabemos emocionalmente, ¿cómo es que no sentimos que vamos a morir?.

Si sintiéramos que nos vamos a morir, seríamos mejores personas. No seríamos narcisistas. Aprovecharíamos mejor el tiempo. Si sintiéramos que la muerte está a la vuelta de la esquina, tal vez nos dedicaríamos a buscar eso que no es mera supervivencia y comodidad, dinero y estatus. Las cosas más profundas de la vida las buscaríamos más, si supiéramos que la vida es un recurso escaso, que de hecho lo es.

Este hecho, de que la muerte es obvia y no la sentimos, podría ser como un paradigma de la represión, de la inconsciencia. Sabemos cosas intelectualmente, pero no las sabemos con todo nuestro ser, porque son demasiado grandes, demasiado profundas, demasiado indigeribles.

Una persona mientras más alejada vive de la verdadera vida, mientras más perdida está una persona, cuanto menos en sintonía con sus potencialidades, con su destino; mientras menos esté viviendo por el bien de su alma y el bien de los demás, más traumática es su consciencia de muerte.

Maestro Claudio Naranjo

La muerte es un despertar más tremendo para una persona cuya vida no tiene sentido.

Una persona que está satisfecha de la vida, puede decir: Ya estoy satisfecho, puedo morirme en paz.

¿Qué es lo que la gente menos conoce de la vida?

El propósito de la vida se satisface si se es más consciente. Todas las tradiciones espirituales, toman muy en serio eso de que “la consciencia empieza por la consciencia de muerte” o, dicho de otra manera, todo es evanescente, impermanente, transitorio. Este momento es irrepetible.

Dios reside en nosotros, está al alcance de nuestra mirada interior. Pero el momento para ver es muy pasajero y no estamos preparados para captar eso.

Dios es lo que acaba de pasar y no hemos alcanzado a ver. Vivimos con sed de captar ese momento, aunque no sepamos ponerle nombre. Es esa sed, la que nos lleva a fantasear con tal o cuál otra satisfacción; que cuando se satisfaga este deseo, o cuando incluso terminemos “esta cadena de pensamientos”, el próximo pensamiento nos dará una satisfacción y fantaseamos y fantaseamos y somos presos de nuestros deseos interiores y de nuestra fantasía. Como la gente que queda presa de la T.V. o de INTERNET.

“Para ser auténticos, debemos conectar con nuestra finitud, con nuestra muerte, esto es inescapable”.

Estas palabras de Claudio Naranjo invitan a la más profunda reflexión. Al encuentro inevitable del fin. ¿Cuán distinto sería nuestro discurso si tuviésemos estas cuestiones en cuenta?

Nada puedo agregar, nada puedo quitar.

Martín Rossi

Naturoterapeuta-Acupuntor-Investigador

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